[…] entre Hotton y Michetti, me quedo con Hotton. Pobrecita, es inimputable; no se le puede reprochar su ignorancia, su fanatismo religioso o su bajo coeficiente intelectual. Lo que dice, lo cree, de corazón. ¡Es tan tonta! Michetti, en cambio, no es tonta, por eso no dice. Hizo todo lo posible por pasar desapercibida en el debate; al hablar, se escudó en el discurso de Pinedo; confundió con sus mensajes en twitter, le mintió a Cumbio, y no aceptó jamás dialogar con nosotros porque, a diferencia de Hotton, ella no se la cree.
Ella sabe que lo que está haciendo es una canallada. Es consciente de que está privando a miles de personas de derechos elementales, protegidos por la Constitución, sin ninguna razón más que su mezquina especulación política. Sabe que los hijos de gays y lesbianas no tienen la culpa de que ella tenga acuerdos con un cardenal, sabe que sus “dudas” no existen y que sus excusas se caen si tiene que sostenerlas en un debate, pero tomó la decisión política de bancar a su amigo Bergoglio en esta cruzada porque quiere su apoyo político para cuando sea candidata a algo más importante (¿Jefa de gobierno?). Michetti no una fanática religiosa como Hotton, sino una fría y calculadora que quiere más poder.
Source: demenece
